Chapecoense: Por que nos duele a todos.

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Desde primera hora de ayer,  mis grupos de wsapp se dedicaron  solamente a compartir cualquier noticia nueva que apareciera respecto la tragedia de Chapecoense,  hasta que pasado las 5 pm un amigo dijo “Puta que tengo pena y eso que ni conocía al equipo”.

Que razón tiene mi amigo, a todos los  que nos gusta el fútbol se nos alojó una pena en el corazón cuando nos enteramos de lo sucedido, pena que fue creciendo mediante iban a pareciendo noticias, nos enterábamos del jugador que horas antes le habían avisado que iba a ser padre, se nos hacia un nudo en la garganta al enterarnos la historia de hadas de Chapecoense, que siendo pequeñito llevaba 3 años tumbando gigantes. La garra, sentimiento y rebeldía de la historia reciente del club no solo nos recordaba lo que el fútbol sudamericano debiese representar siempre, sino que dignificaba al balompié sudamericano , manchado por los numerosos escándalos de corrupción a nivel dirigencial en la zona.

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¿Pero por nos provoca tanta pena?

Porque es el futbol y este es más que un deporte,  es la religión laica de todos los sudamericanos,  es un amor irracional a un equipo, por los colores, o selección que sirve de escape de la realidad, es en la cancha donde se gestan los actos heroicos de nuestros tiempos, donde vivimos y gozamos de la rebeldía, el coraje y la garra de los que defienden a nuestros  colores.

Es por eso que esta tragedia nos duele a todos, ese avión cargado de sueños nos duele en el alma, porque hace ridícula cualquier tristeza vivida en el fútbol pero también las alegrías. El fútbol es un lenguaje universal que nos transforma a todos parte de una sola familia y es eso mismo lo que nos genera esa sensación de que lo que le paso a los de Chapecoense, es igual como si le hubiese pasado a los cabros con los que juego todas las semanas.