Hasta siempre Gustavo.

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Dicen que te retiraste del CDA cabizbajo y con los ojos llorosos. la decisión estaba tomada, físicamente no estabas bien para ajustarte al juego que propone el técnico sumado a una oferta de un venido a menos Botafogo de Brasil. En el pasado quedaban tus días con esa gloriosa U roja en el pecho, quedaban atrás 94 partidos, 54 goles y 6 títulos.

Por estos días muchos te agradecen los Hat-Tricks a Católica, los golazos acrobáticos, los regates, los tacos, los toques de primera, las piruetas, las habilitaciones fantásticas, las jugadas fuera de serie. Te recordarán y agradecerán eternamente por ser el distinto, el mágico.

Pero para mí las gracias van por las lagrimas, no las que derramaste tu en la vuelta olímpica o las que derramaste cuando te lesionaste el hombro: sino que te agradezco por las mías. Fue el día antes de mi cumpleaños número 24, la U estaba adportas de jugar su primera final internacional, después de cuatro semifinales de libertadores perdidas.

Santa Laura lleno, el tiempo avanzaba mas rápido de lo normal, pero al minuto 30 apareciste tu y nos instalaste en la final. Clavaste la pelota en el arco de Vasco da Gama, provocando que el estadio explotara a mi alrededor, mientras mi padre con mi hermano se abrazaban  me senté y me puse a llorar.

Recuerdo patente que entre la algarabía no sabia quien había metido el gol, pero yo sabia que habías sido tu, mi viejo, entre la extrañeza de verme llorar me abraza y me dice “Matías, tal como lo predijiste, tu ídolo Gustavo, el de los goles”.

Hasta ese día había tenido muchas ganas de llorar por fútbol, recuerdo la final perdida con Católica el 2005, el himno nacional contra Honduras en el mundial de 2010, la semifinal perdida con Chivas, la serie perdida con Cobreloa que significaba el retiro del matador, pero nunca había podido llorar hasta ese día, con ese gol.

Por eso te agradezco, por las lagrimas, me da un poco de rabia que no te retires en la U, pero no me queda otra que desearte lo mejor en este nuevo desafió y espero que puedas hacer llorar a otro incapacitado emocional como yo.

Gracias por todo, Gustavo “el de los goles” Canales.