Why to be good?

“El principio de la indiferencia no es una herramienta para conquistar mujeres, sino una disciplina para protegerse de ellas. Sin embargo, es posible obtener resultados en esa dirección a través de su uso desinteresado, de lo cual se deduce que el principio de la indiferencia es en efecto, una herramienta para conquistar mujeres. Pero desde el instante en que admitimos que puede serlo le damos un objetivo, un interés, por tanto la indiferencia deja de tener lugar y nos vemos precisados a volver al comienzo, y concluir que el principio de la indiferencia no es una herramienta para conquistar mujeres, sino una disciplina para protegerse de ellas.”

                                                                                      -Ahmed Hassán, el cuchuflí de las lolas de Bagdad

La  queja modernista  del género femenino hacia los hombres,  se resume a que todos somos iguales, en otras palabras  que somos: como el pico, crueles, desconsiderados, distantes, mal agradecidos, __________ (inserte acá su descalificativo favorito).

La respuesta del género masculino, aun mas patética que la queja femenina, es algo así “ no es que todos los hombres seamos iguales, solo que ustedes se enamoran de puros sacos de weas”.

Creo que ambas posiciones son bastante hipócritas, me explico.

No seré el primero ni el último en decir esto, la mayoría de las mujeres sienten una atracción casi automática por los hombres que no las pescan, con el hueon indiferente, el que las quiere un ratito y después se desaparece, en otras palabras la indiferencia enamora.

¿ Por qué enamora?  La verdad es que no lo sé con certeza, hay varias teorías, respuestas y construcciones sociológicas dando vuelta por ahí, si le preguntamos a uno de mis grandes amigos, su respuesta varía entre “las minas son hueonas” y  “las minas son masoquistas emocionales”. A pesar de la gracia que me da el citado personaje, creo que la respuesta va por otro lado, tiene que ver con el Ego. A nadie le gusta sentirse ignorado, no querido, por tanto aumenta la necesidad de revalidarse como persona, pero esta revalidación solo cobra sentido si es por parte de la persona que te ignora, es ahí cuando escuchamos a nuestras amigas celebrar el hecho de que les conteste uno de los miles de wass app enviados. ignore-her

La indiferencia como técnica de conquista es un arma de doble filo, dado que  el abuso de ella te lleva a perder la conquista y/o que el entorno de ella te encuentre un ___________ (inserte acá su descalificativo favorito), por tanto hay que estar siempre en un dar y quitar.

El problema social que crea la indiferencia, es que en términos prácticos no se puede  aplicar la indiferencia como técnica de conquista, una indiferencia pura,  porque cuando apuntamos nuestra indiferencia hacia un resultado, hacia la mujer, no estamos siendo indiferentes por tanto la indiferencia se niega a sí misma, podemos tomar la pose de ser indiferentes, pero no somos indiferentes puros en algún momento tenemos que dejar de serlo para tomarnos el premio.

Lo anterior lo denomino  como  un problema “social”, porque los verdaderos indiferentes son los que de verdad no están ni ahí con la mina, indiferentes puros,  lo que recae generalmente, en dos tipos de hombres, primero el tipo que de verdad no está ni ahí con esa mina en particular, por tanto ni la pesca es más le hace el quite,  situación  que no tiene nada de condenable, el segundo caso es el weon que no está ni ahí con ninguna mina, pero se las agarra igual, lo que crea el proceso descrito con anterioridad y que genera que todos los hombres seamos unos  ___________ (inserte acá su descalificativo favorito).

Estos indiferentes innatos, son los que siempre tienen a la mina que no se merecen, mientras que el tipo que se la merece, el que se la jugó, el que fue un romántico a la vieja usanza, ve como el otro tipo se lleva  a la mina cayendo probablemente al conocido “friend zone”, esta realidad, conlleva necesariamente a que nosotros los hombres nos preguntemos ¿vale la pena ser bueno?.

Es la actitud femenina ante la conquista activa y el resultado que conlleva la conquista pasiva lo que hace que todos los hombres sean iguales, puesto de otra forma, el rechazo permanente por parte del sexo femenino a los buenos hombres, ha conllevado a una homologalización natural de los comportamientos masculinos como resultado en la imitación conductual del macho alfa.

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En síntesis, los hombres buenos son un raza en extinción, la necesidad sexual hace que se amolden a las circunstancias, las que son  lamentablemente la decisión sistemática de las mujeres de dejar en el “friend zone” a los hombres buenos, prefiriendo sufrir y enamorarse de los indiferentes naturales,  por tanto encontramos, en términos generales, dos tipos de hombres indiferentes puros e indiferentes wanna  be, pero en definitiva indiferentes, por lo tanto es cierto que todos los hombres son iguales, pero somos iguales por que las mujeres no dejan otra opción.