De anas, Marias y cristinas

Cuando apareció Anne marie yo simplemente era Matias para algunos seguía siendo Mati o el pequeño Matias pero bajo ningún punto de vista era Payaso ni menos la furia. La verdad que no entendía mucho el funcionamiento del mundo por tanto menos las relaciones, hasta hace poco no me interesaban las Anas ni las cristinas, pero ahora estaban en todos lados.
Anne Marie venia de la tierra de Voltaire, d’artagnan y Luis XIV, tenia una visión y una opinión distinta de todo, se vestía diferente y estructuraba las frases de una forma muy peculiar, era como un ser de otro planeta, por lo mismo costaba hacer cosas normales como lo hacia todo el mundo, por ejemplo al cine fuimos una vez a ver Le Pacte des loups, mientras ella escuchaba yo leía, recuerdo perfectamente que antes que comenzara la película vanamente trato de enseñarme a pronunciar correctamente “je t’aime”
Los 4 años que ella era mayor se notaban mucho, mas que nada por que yo era mas chico de lo que ella era de grande, ella con 19 años como dije antes, era una ciudadana del mundo, fue una situación espacial-temporal extraña que recuerdo con mucho cariño, como la foto y la carta que me dejo cuando se fue, lo otro que ella me dejo fue una forma muy fácil de recordar sus besos: el Bigtime negro, chicle que consumía a montones.

Con los años apareció Christine Marie, risueña, olvidadiza, bonita, simpática, inteligente muy inteligente, nuestra relación al principio tuvo algo clandestinidad en un principio, ella venia saliendo de una relación yo estaba en una que hace mas de 9 meses no quería estar en,
a pesar de que no agarramos mientras yo estuve pololeando y (hasta un buen tiempo después), nos veíamos prácticamente a diario, escuchábamos música, paseábamos, nos tomábamos de la mano, cocinamos y comimos helados de pistachos en uno de esos atardeceres en los cuales poco y nada te importa que el mundo se acabase.
La verdad, recuerdo puras estupideces con lujo y detalles, recuerdo un ensayo psu que teníamos que dar a las 11 am, y fui a su casa a tomar un café antes nos tiramos en su pieza a conversar y sin darnos cuenta eran las 1 de la tarde, el libro de Fuguet que se había caído de su ventana y yacía desteñido sobre el techo de la terraza, que su hermano Carlos se había comprado un disco de un grupo relativamente nuevo y nosotros escuchábamos el disco y decíamos que buenos son, el grupo era Franz Ferdinand, la verdad recuerdo cosas de esta índole, la polera de la U que le hice poner, una comida en el Balli-hai, mi cumple años, el concierto de Dream Theater, la verdad aunque solo recuerde estupideces fue una persona que quería mucho, y seguí queriendo mucho tiempo después, a pesar de que fui yo el tarado que arruino todo, los 9 meses que innecesariamente una mujer que no era a ni Ana, Cristina ni Maria, terminaron pasándome la cuenta y el deseo de libertad necesitaba revindicarse conmigo.

Mucho tiempo después llego Ana Cristina. Creo que no hay mucho que decir sobre ella, era mayor, quería llevar un estilo de vida que era negar lo que ella era, además que la mayoría de las cosas que hacia no la hacían feliz, lo que habla muy mal de ella, un poco egoísta pero de tanto en tanto se permitía ser ella misma, ella supo hacerla bien, por que a pesar de tener mucho de Cristina y Ana le faltaba mucho de Maria, siendo sincero de ella no voy a hablar mucho, no tanto por que fuera una cobarde, si no por que como dije antes no hay mucho que decir sobre ella, debe ser por que le falta mucho de Maria.