Consumo de libros en Chile

Consumo de libros en Chile. Un país en vías de desarrollo como el nuestro no puede darse el lujo de tener un promedio de 1.3 libros leídos por capita en un año, por que al final de cuentas, como dijo Fidel Castro, cualquier cambio social o político que quiera hacerse en un país solo puede ser hijo de la cultura e ideas. La cifra de lectura chilena está muy por debajo del ideal si tomamos en cuenta la recomendación de la UNESCO: 25 libros por año, teniendo en cuenta que en los países nórdicos y Canadá se leen alrededor de 40 libros. La realidad criolla es aun más vergonzosa cuando se suman otros datos comos que el 25% de los hogares nacionales no cuenta con ningún libro o que solo el 12,1% de la población compra libros siendo en su gran mayoría personas correspondientes al sector ABC1.

Lo que separa a los chilenos de los libros son sus precios, basta solamente comparar los precios de estos con el resto de América latina: son precios altísimos, dándose en Chile la barbaridad que un libro promedio cuesta el 15 % del sueldo mínimo del país, siendo la razón por la cual esta lleno de causas en facebook, artículos en revistas y blogs apuntando a la eliminación del IVA a los libros para bajar sus precios haciéndolos accesibles a toda la población, estas peticiones se resguardan en dos argumentos básicos: primero, la de la reacción en cadena que beneficiaria a todos, al bajar el impuesto baja el precio de los libros y si aplicamos economía básica, bajando el precio aumenta la demanda lo que se traduce a mayores utilidades a las editoriales. Segundo argumento es que algunos medios “de plataforma cultural” están exentos de impuestos como la televisión y la radio no habiendo un explicación racional para dejar a los libros fuera de este beneficio.

Pero eliminando el IVA no se cambiara nada, por que los libros bajaran apenas en un 19% de precio incentivando solo a que la gente que lee habitualmente compre más. Creo que la solución debería ir por dos caminos. El primero es hacer una reforma constitucional respecto al concepto de Estado Empresario de nuestro país, nuestra constitución entiende que el Estado puede tener actividades Económicas cuando los privados no puedan hacerlo en ese ámbito (medios insuficientes o falta de interés) o cuando es perjudicial que los privados manejen esas materias por que podrían llegar a comprometer el bien común o la seguridad nacional. Digo esto por que es necesario en Chile repetir la experiencia desarrollada en el gobierno de Allende con la editorial estatal Quimantu, que se editaron miles de libros a precio de una cajetilla de cigarro siendo el periodo de Chile donde mas se leyó, pero como nuestro sector privado no entiende que la Cultura es un bien común o bien solo ve al libro como un objeto para ganar dinero, habría que reformar la constitución, para que el Estado pueda ocuparse de uno de sus deberes básicos como fomentar la cultura y la educación.

El otro camino, que tienen que hacerse conjuntamente al primero, es incentivar a la lectura por que no basta solo bajarle el precio. Para hacer esto, hay cambiar un mal que hace mucho tiempo esta destruyendo el gusto por la literatura desde la cuna, que es cambiar el concepto que se utiliza para escoger los libros de lectura obligatoria en los colegios, hay que sustituir el concepto “clásicos” por el concepto de “motivación” es absurdo que a un adolescente le hagan leer libros sobre épocas pasadas, de problemas pasados o simplemente libros fomes por el puro hecho de ser “clásicos”, en cambio si se cambian los libros de lectura obligatoria por libros entretenidos, actuales y que puedan identificar a una juventud cada vez mas pluralista se podrá crear un efecto domino que el escolar busque por sus medios libros que se parezcan al que disfrutó. De esta forma el mismo pasara de la obligación a leer al placer por leer y tendrá al alcance libros de bajo costo para poder continuar la senda de la lectura. Para finalizar no esta demás decir que otro de los problemas que afectan a nuestro país es que la gente no entiende lo que lee, aquel problema se soluciona con la práctica de la lectura por que al final de cuentas es un hábito. Nuestro país tiene que implementar medidas como estas, aparte de tener una encuesta docente vinculante para poder controlar la calidad de los profesores de literatura del país para así poder aspirar a un ideal básico en cualquier Estado que se haga llamar social y democrático: que el impedimento de una persona para no tomar un libro sea cualquiera menos el dinero o la falta de educación.